TRES POEMAS
I
Estas manos que sostienen
En vilo la herramienta y el trabajo
No saben cuántas veces dudo
Del sentido que encierra
La materia de mi oficio.
Escucho por si acaso, quieto
Y callado, cantar a una calandria.
Ella no espera nada de mi ingenio.
*
VIII
Un perro camina muy lento en la vereda
Tan lento como su dueño que lo lleva
Los dos juntan mucha vida, es evidente,
Muchas cosas que contar, acaso que olvidar.
Desde la ventana de mi oficina
Me asaltan las preguntas. Los veo detenerse
El hombre charla y el perro se aquieta
Ellos con tanto tiempo propio. Yo sin nada.
*
XL
La lluvia rompe el verano autoritario
En la siesta quieta de mi ciudad trópico
La luz difusa, la humedad cálida,
La sensación de vapor que va dejando
Su lugar a la frescura inesperada.
Un gorrión feliz se baña en un charco
El tiempo –y la muerte– vencen siempre
Pero la vida acecha en esas esperanzas.
Elegí cómo leer “ANIMAL URBANO”, de MIGUEL CABALLERO MIÑO
