TRES POEMAS
REZAR LA MUERTE
resulta extraño
habitar los espacios pasados
visitar las casas de los muertos:
ensayos de un cuerpo devocional
que ya conoció la gloria,
el vértigo,
la locura
saber sentir el tiempo
sin el deseo asfixiante de morir,
vuelto paraje necesario
el refugio huérfano que ya no está
en el sacrificio del desgarro
sólo queda
rezar la muerte.
*
CUÁNTA NOSTALGIA PUEDE UN CUERPO
el tiempo incurable del vacío
en su ausencia
hay que aprender a convivir
con ciertas cosas o males,
la melancolía, la incertidumbre,
el corazón encerrado en el alba
¿qué puedo hacer
para mitigar la falta?
escribir
para saturar la carencia,
quebrar el olvido mediante palabras
por más inútil que sea
querer atrapar la fugacidad
llegar al límite,
escribir desde un espacio
que ya no habitas:
mi cuerpo,
mi rostro
olvidado.
saber entonces
cuánta nostalgia
puede un cuerpo.
*
SOLÍA SER CIERTO EL SOL
el mundo afuera
con sus pájaros, sus cantos,
sus calles, sus abismos
sus labios y sus muertes
adentro
a mi lado tú respiras;
la oscuridad inerte
te palpa con ojos y rubíes,
mis manos aciertan
a crearte con el tacto
el mundo afuera
puede esperar;
adentro,
resguardada de toda crueldad
el calor de la piel
donde sólo es cierto el sol.
Elegí cómo leer “CUÁNTA NOSTALGIA PUEDE UN CUERPO”, de ANNA SILVESTRI
