TRES POEMAS
SIN MIEDO
Sin miedo
digo:
ya no puedo callar.
*
COMO LOS ÁRBOLES
Como los árboles
en otoño, voy
perdiendo las hojas
de las historias que me conté.
Las siento crujir
caer,
una por una…
girar con el viento que se las lleva lejos.
Mutar.
Mis cabellos cambian,
la piel deja huellas,
la mandíbula se tensa.
Y aunque todavía sean
más las noches en las que me desvelo
que aquellas en las que concilio el sueño…
avanzo.
Como mis hermanos gigantes, centenarios
hundo mis raíces en la tierra,
extiendo los brazos hacia el cielo,
me abro una y otra vez
ramificándome.
*
UNA DANZA QUE HACE FUEGO
Una danza que hace fuego.
Una música que aleja el limbo.
Un espacio,
múltiples posibilidades.
Tiempo
en el no tiempo,
que tiene inicio, intención clara,
pero sin límite,
pura evolución.
Esa voz, la propia voz
clamando desde dentro:
dejame aparecer que siempre estuve,
dejame entrar que jamás me detuve,
dejame manifestar que siempre supe,
sin limitaciones y sin peros,
que esta soy yo.
Elegí cómo leer “UNA DANZA QUE HACE FUEGO”, de SOL JOULIÁ
